Tienes derecho a que te dejen en paz
¡Blamm¡ Otro portazo. Por fin estás solo. Te sientas en la silla. Enciendes el ordenador para chatear con tus colegas y navegar por la red. Solo con tus aparatos, apartado de los pesados de tu padre y tu madre y de los peques de la casa.
¿Sabes quién está mirando?
Las clases pueden ser aburridas. Puede resultar muy tentador esconderse tras la pantalla y encontrar algo más divertido. Pero aunque estés sentado en una esquina y no haya nadie mirando por encima de tu hombro, mucha gente puede ver lo que estás haciendo.
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